Lic. Ciencias de la Comunicación por la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Autónoma de Chihuahua (primera generación). Básquetbolista de corazón // amante del software libre // Apasionado de la fotografía

La mitología griega, está llena de historias, mitos y leyendas, donde se narran épicas de dioses y héroes, que se fueron transmitiendo por  tradición poética oral, así como por la literatura histórica.

Tal es el caso de Filípides, corredor-correo ateniense, a quien el general  Milcíades, le da la tarea, según una de las versiones, de partir de Maratón hacia Atenas, para alertar al ejército defensor de la ciudad del ataque de los persas, una vez que el desembarque de éstos en las playas de Maratón, se había constituido en un fracaso absoluto, al cumplir la encomienda, dice la historia, cayó muerto de cansancio.

Se comenta, que fue el poema de Robert Browing, poeta y dramaturgo inglés del siglo diez y nueve, que alentó a Pierre de Couvertein, fundador de los Juegos Olímpicos de la era moderna, a establecer la prueba de los 42 km bautizada como Maratón.

“Entonces, cuando Persia fue polvo, todos gritaron: “¡A la Acrópolis!

¡Corre, Filipides, una carrera más! ¡Tendrás tu recompensa!

Atenas se ha salvado gracias a Pan. ¡Ve y grítalo!” Arrojó él su escudo,

corrió otra vez como una saeta; y toda la extensión entre el campo de hinojo

y Atenas de nuevo fue rastrojos, un campo que recorría una saeta,

Hasta que él anunció: “¡Regocijaos, hemos vencido!” como vino que se filtra en la

arcilla, la felicidad que se fluía por su sangre le hizo estallar el corazón: ¡el éxtasis!”

La competencia de 42 km fue instituida en la edición inicial de las justas olímpicas, el primer maratón, donde participaron catorce griegos y cuatro extranjeros, lo ganó el griego Spiridion Louis, esta victoria tuvo un gran impacto en la sociedad griega, que siguiendo con la tradición helénica de los juegos de la antigüedad, recibió como premio de parte de particulares, alimentos y calzado de por vida, así mismo se señala, que dejó de ser un vendedor de agua, para dedicarse a una actividad profesional de mayor rentabilidad.

Se comenta que la distancia de 42 195 m se estableció en la tercera justa olímpica desarrollada en Londres 1908, por ser esa la distancia del punto de arranque de la competencia de Windsor al estadio White City, donde se estableció la meta de llegada. La Federación Internacional de Atletismo, en su congreso de 1921, estableció tal distancia como oficial a partir de los Juegos Olímpicos de 1924, celebrados en París.

Desde sus inicios, la prueba fue ganada por europeos y norteamericanos, Latinoamérica estuvo representada por los argentinos Juan Carlos Zavala y Delfo Cabrera, que se cubrieron de gloria en los juegos de 1932 y 1948 respectivamente.

Una de las muchas leyendas del olimpismo mundial, es sin duda Emil Zátopek, que en los Juegos Olímpicos de Londres 1948, ganara medalla de oro y plata en las pruebas de los 10,000 y 5,000 metros.

Sin embargo, la gran proeza, fue la de ganar en las edición olímpica de Helsinki 1952, las pruebas de 5,000 m, 10,000 m y el maratón. Estas victorias le merecieron el sobrenombre de La Locomotora Humana.

Otra de las grandes celebridades internacionales que produjo esta prueba atlética, fue el etíope Abebe Bikila,  quien ganó las pruebas del maratón en los eventos de Roma 1960 y Tokio 1964, estableciendo en estos últimos juegos, el record de dos horas doce minutos y once segundos. Desgraciadamente, la vida le tenía preparada una pesada broma, un accidente automovilístico en 1969 lo dejó paralítico, circunstancia de la cual nunca se recupero, falleciendo a los 41 años de edad.

El deporte alemán, también deja su huella victoriosa en la prueba del maratón, al ganar Waldemar Cierpinski, de la antigua República Democrática Alemana, la medalla de oro en las justas de Montreal 1976 y Moscú 1980.

La primer Maratón Olímpica para mujeres se realizó en la XVIII publicación de los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 1984, donde la norteamericana Joan Benoit fue la primera ganadora de una medalla de oro, por cierto cuenta su biografía, que Joan se aficionó a la carrera pedestre, como una forma de rehabilitación, ya que se había fracturado una pierna mientras esquiaba.

En ese evento, quien ocupó el tercer puesto, fue la portuguesa Rosa María Correira Dos Santos Mota, quien cuatros años después ganaría la primera posición en Seúl 1988, venciendo en el período entre estos dos grandes eventos olímpicos, los maratones de mayor importancia internacional, el de Chicago 1985, Tokio 1986, Boston 1987 y Roma 1987, entre otros.

Son más de cien las ciudades de los cinco continentes, las que organizan exitosamente un evento de esta naturaleza, siendo entre otros las más famosos, el de Nueva York, Londres, Roma, Berlín, Chicago, Ámsterdam, Los Ángeles, Boston, Sao Paolo, Toronto y el de la Ciudad de México.

El Maratón Internacional de la Ciudad de México, realizó en el 2011 su XXIX emisión, tradicionalmente participan más de 20,000 corredores en distintas categorías, su origen se encuentra a inicios de la década de 1980, cuando el Profr. Sandalio Sáenz de la Maza, era titular de la dirección de Promoción Deportiva del Distrito Federal.